Aval CFDI descarga los comprobantes de todos tus clientes, los audita y te dice qué está mal, dónde y qué tan grave es. Incluye cruce contra la lista 69-B.
Se suma a tu sistema contable, no lo reemplaza. No migras nada.
3 comprobantes recibidos de un RFC publicado como EDOS. Deducción en riesgo.
La suma de impuestos difiere del total del comprobante en $412.90.
Factura en parcialidades sin REP asociado después de 30 días.
Concepto marcado como tasa 0%. Verifica si corresponde exento.
Cada mes entras al portal del SAT, capturas el captcha, descargas los XML de un cliente. Luego del siguiente. Los abres en Excel cuando hay hueco, revisas lo que alcanzas y firmas.
El resto lo cubre la confianza: que el proveedor no esté en la 69-B, que el complemento de pago sí llegó, que la suma de impuestos cierra en los mil doscientos comprobantes que nadie abrió.
El problema no es que falte trabajo. Es que el error se descubre cuando ya llegó la carta invitación, y para entonces el que queda mal eres tú.
De dar de alta un cliente a tener su reporte de auditoría hay minutos, no días.
Capturas los datos del cliente y cargas su e.firma. Un cliente, una vez.
Emitidos y recibidos, del periodo que pidas. Sin captcha y sin estar enfrente.
Ordenados por gravedad, con la referencia del comprobante y qué regla se rompió.
Una herramienta que marca todo en rojo se ignora a la semana. Las 29 reglas de Aval separan lo que el SAT rechaza de lo que solo necesita tu criterio.
La aritmética no cuadra o se viola el estándar del SAT. Objetivo, sin discusión: se atiende hoy.
Impuestos que no suman el total. ISR registrado como traslado. Proveedor en el listado 69-B definitivo.
Regla fiscal con excepciones legítimas. Probablemente hay un problema, pero puede haber justificación.
Complemento de pago pendiente. Nota de crédito sin comprobante relacionado. Retención fuera del rango esperado.
Informativo o riesgo de deducibilidad. Manda tu criterio profesional; Aval solo te lo señala.
Tasa 0% donde podría corresponder exento. Impuestos locales presentes sin desglosar.
Emitidos, recibidos, cancelados y vigentes, sin límite de consultas. El universo completo, sin filtrar nada por ti.
Cada proveedor se contrasta contra el listado vigente del SAT, en presuntos y definitivos.
Facturas, notas de crédito y complementos de pago. Tu cliente solo aporta su CSD.
Cancelas desde la misma pantalla y guardas el acuse que devuelve el SAT.
Las recurrentes se emiten solas. Colegiaturas, rentas, iguala mensual.
Para escuelas: colegiaturas con el complemento educativo que exige la deducción.
XML y PDF salen a nombre de tu cliente, desde un dominio autenticado. No caen en spam.
Cambias de emisor con un clic. Tu personal entra con su usuario y sus permisos.
Cancelaciones, notas de crédito y complementos se conservan y se muestran, nunca se descartan.
Todavía no vendemos por internet, y es a propósito. Cada despacho lleva una cartera distinta y estamos afinando el producto con los primeros que entran. Por eso el alta es asistida: hablamos contigo, vemos tu operación y te damos el precio que corresponde a tu caso.
Por WhatsApp o correo. Nos dices cuántos RFC llevas y cuánta gente los trabaja.
Veinte minutos. Damos de alta un RFC tuyo, corremos la auditoría y ves los hallazgos reales.
Si te hace sentido, dejamos tu despacho y tus primeros emisores listos. Entras a trabajar, no a configurar.
Quien entra en esta etapa tiene línea directa con quien construye la herramienta y condiciones preferentes que conserva mientras siga con nosotros. A cambio pedimos algo concreto: que nos diga qué falta.
Se guarda cifrada y se usa únicamente para autenticarse ante el servicio de descarga masiva del SAT. Puedes eliminarla en cualquier momento desde el panel; al hacerlo se detiene la descarga automática y los comprobantes ya descargados se conservan.
Puedes exportar todo — XML, PDF y reportes de auditoría — en cualquier momento y sin pedirlo. Los XML son tuyos y siguen siendo válidos fuera de aquí, porque el comprobante fiscal es el XML: Aval nunca fue el dueño de nada. Si nos dejas, también puedes pedir que borremos tu información.
En un servidor en Ciudad de México, operado por una empresa mexicana. La información fiscal de tus clientes no sale del país.
No, y no queremos. Aval trabaja sobre los CFDI: los descarga, los audita y te deja el resultado listo para exportar. Sigues llevando la contabilidad donde la llevas hoy y no migras nada.
No es nuestro modelo. Metes a todo tu personal sin que la cuenta suba por cada licencia, y cada quien entra con los permisos que tú le des. Si vienes de una herramienta que cobra por asiento, ahí está la diferencia de fondo.
Depende de cuántos RFC lleves y de si además quieres emitir facturas. Te lo decimos en la demo, con números cerrados y sin costos escondidos. Lo que sí podemos adelantar: no cobramos por usuario y no hay plan gratuito.
El alta de un RFC toma unos minutos. La descarga del ejercicio depende del volumen del cliente; un RFC con miles de comprobantes puede tardar algunas horas y te avisamos por correo cuando termina.
Sí, cuando quieras. Conservas el acceso hasta que termine el periodo pagado y puedes exportar todo antes de salir.
Va aparte, por RFC emisor. Se cobra así porque muchos despachos ya timbran en otro lado y no tiene caso que paguen dos veces. Si solo quieres descargar y auditar, no lo contratas.
No. El aislamiento entre cuentas está probado con una suite dedicada a eso: cada consulta se acota a tu cuenta antes de tocar la base. Dentro de tu despacho, tú decides qué usuario puede emitir, cancelar o descargar.
Por ahora las cuentas las abrimos nosotros. Nos escribes, configuramos tu despacho y tus primeros emisores contigo, y entras con todo listo. Es más lento que un botón de registro, y también es la razón de que nadie arranque solo y atorado.
Agenda 20 minutos. Damos de alta un RFC tuyo en vivo, corremos la auditoría y ves los hallazgos reales de tu propia cartera. Si no encuentra nada que te importe, no hay nada que discutir.